DOMINGO 1º DE ADVIENTO (29 de noviembre)

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♦ Texto para la oración

“En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: ‘Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas, por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad, ante lo que se les viene encima al mundo, pues los astros temblarán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no sea se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos en todo tiempo, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneos en pie ante el Hijo del hombre”. (Lc 21, 25-28. 34-36)


♦ Comentario al texto

Iniciamos un nuevo Año Litúrgico. La Iglesia se pone en camino y nos invita a ser peregrinos y a salir al encuentro del Señor, que viene. Es el Adviento tiempo de oración y espera mientras aguardamos la gloriosa venida de nuestro Señor Jesucristo. Adviento es el grito del pueblo que clama unánime: Ven, Señor; ven a nuestro mundo, que tu amor nos salve. ¡Ven, Señor, no tardes! El Adviento nos dispone para la acogida: ¡Ojalá rasgases el cielo y bajases! Y así seas reconocido por todos. ¡Ábrete tierra y haz brotar al Salvador! En este momento, que estamos viviendo, tiempo de grandes convulsiones.
Este Adviento es también un Adviento de puertas abiertas. Una puerta que se abrirá a la MISERICORDIA. La puerta está generosamente abierta,-dice el papa- pero es necesario un poco de coraje por nuestra parte para cruzar el umbral. Y hace también una llamada: Que las familias cristianas hagan del umbral de sus casas un pequeño gran signo de la Puerta de la misericordia y de la acogida de Dios”. Con estos deseos comenzamos nuestro Adviento.

♦ Momento de oración

-Busco un lugar que me ayude a entrar en oración, aunque sea un breve tiempo, hago silencio… abro mi puerta al Señor que viene, viene con poder y majestad (nos dice el evangelio)
-Siento que Él llama a mi puerta, viene a mí: con poder y majestad, Jesús vendrá como representante de la misericordia de Dios. Ese es su poder.
-Escucho la palabra de Jesús como dicha en este momento para mí: se acerca tu liberación… estate despierto… y mantente en pie ante el Hijo del hombre.

-Este momento nuestro es difícil, parece que la angustia se quiere apoderar de las gentes…
*Ahora es tiempo de vigilar y no desfallecer
*Levántate, alza la cabeza porque tu fe y tu fortaleza esta en el Hijo del hombre
-Descubro que:
*Es el momento de proponerme en serio el “ser santos e irreprochables”, como dice la carta de Pablo.

En el año de la MISERICORDIA

Este domingo, 29 de noviembre el Papa Francisco abrirá “la puerta santa” de la catedral de Bangui, capital de la República Centroafricana.
Durante este año, todos los domingos, haremos memoria con toda la iglesia, de este jubileo extraordinario de la misericordia. Contemplando a Jesucristo, rostro de la misericordia del Padre.

El Libro del Apocalipsis dice: «Mira, estoy de pie a la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo» ¡Imaginemos al Señor que toca a la puerta de nuestro corazón! Y en la última gran visión de este Libro del Apocalipsis, así se profetiza sobre la Ciudad de Dios: «Sus puertas no cerrarán, pues allí no habrá noche», lo que significa para siempre, porque «allí no habrá noche» (Papa Franciso. Audiencia 18 nov. 2015)