DOMINGO 23 DEL TIEMPO ORDINARIO (Día 10 de septiembre)

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Esta presencia, viva y real de Jesús, es la que ha de animar, guiar y sostener a las pequeñas comunidades de sus seguidores. Es Jesús quien ha de alentar su oración, sus celebraciones, proyectos y actividades. Esta presencia es el “secreto” de toda comunidad cristiana viva. La clave es estar reunidos, no dispersos, ni enfrentados. Y esto que sea en nombre de Jesús, en la escucha de la Palabra. Que Jesús sea el centro del grupo reunido.

►Escuchar y acoger la Palabra
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ‘Si tu hermano peca, repréndelo a solas, entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro además que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos’ (Mateo 18, 15-20)

►Pensar la Palabra
Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre… Esta presencia viva y real de Jesús es la que ha de animar, guiar y sostener a las pequeñas comunidades de sus seguidores. Es Jesús quien ha de alentar nuestra oración, nuestras celebraciones, proyectos y actividades. Esta presencia es el “secreto” de toda comunidad cristiana viva. Seremos muchos o, tal vez, pocos. Pero lo importante es que nos reunamos en su nombre, atraídos por su persona y por su proyecto de hacer un mundo más humano. Hemos de reavivar la conciencia de que somos comunidades de Jesús. Nos reunimos para escuchar su Evangelio, para mantener vivo su recuerdo, para contagiarnos de su Espíritu, para acoger en nosotros su alegría y su paz, para anunciar su Buena Noticia. (Pagola)

►Orar y contemplar la Palabra
Después de hacer una lectura reposada del texto evangélico, de haber escuchado a Jesús, me acerco a mi comunidad, grupo, parroquia y vuelvo a escuchar esta Palabra como dicha para nosotros.
Nos habla Jesús de actitudes evangélicas propias de sus seguidores: de la corrección fraterna, del perdón, de la oración común y de nuestros encuentros celebrativos, comunitarios.
Me hago consciente de cómo lo vivo y de qué pongo de mi parte para que nuestros grupos y comunidades sean comunidades de Jesús donde se mantiene vivo su recuerdo, donde acogemos su alegría y su paz que nos dará fuerza para anunciar su Buena Noticia.
Oro por mi comunidad concreta, por mi parroquia para que la Palabra, escuchada en común este domingo, actúa y nos enseñe el camino para crecer como grupos y comunidades de Jesús.

►Actuar desde la Palabra
Es el momento del discernimiento. Después de haber ahondado en la Palabra proclamada y orada me pregunto: ¿yo qué tengo que hacer?:
-¿Cómo puedo dar vida en mi Parroquia (seamos muchos o pocos) a esta llamada de Jesús?
-Repaso las actitudes evangélicas a las que Jesús me invita: la corrección fraterna, el perdón, la oración común, nuestros encuentros comunitarios… ¿Qué aporto yo y que debo aportar?
-Pido la fuerza del Espíritu para anunciar esa Buena Noticia en medio de la comunidad y para que mi Parroquia, comunidad o grupo viva para anunciar con alegría la Buena Noticia.

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