DOMINGO 26 DEL TIEMPO ORDINARIO (Día 1 de octubre)

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El evangelio que se ha proclamado este domingo nos invita a vivir en coherencia con nuestras palabras, y que nuestras palabras respondan a la exigencia de nuestra fe, al compromiso como discípulos de Jesús. Y se dirige, de modo provocativo, a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo: “os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios”. Aquellos que están en disposición de creer.

►Escuchar y acoger la Palabra
En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: ‘¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar a la viña. Él le contestó: No quiero. Pero después recapacitó y se fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: Voy, señor. Pero no fue ¿quién de los dos hizo lo que quería el padre?’ Contestaron: ‘El primero’. Jesús les dijo: ‘Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y las prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis’. (Mateo 21, 28-32)

►Pensar la Palabra
Jesús dirige, esta vez, su palabra a los sacerdotes y ancianos del pueblo para preguntarles sobre la verdad del amor. Lo hace con una nueva parábola: los dos hijos y su respuesta a los deseos del padre.
Representan estos dos hijos la incoherencia, en ambos casos, entre lo que decimos y hacemos. En el primero subraya Jesús que recapacitó, volvió a pensar y medir la contestación que había dado al padre y actuó según sus deseos. En el segundo se pone de manifiesto la vaciedad de las palabras, de quien sólo está interesado en quedar bien, sin compromiso alguno.

►Orar y contemplar la Palabra
De nuevo me pongo a la escucha de la Palabra de Dios, que siento en este momento pronunciada para mí.
Pido al Señor un corazón limpio y abierto para acoger, entender y comprometerme con esta palabra. Después de haber pensado, de dar vueltas a la Palabra en mi interior, de haber profundizado en ella, estoy en disposición de preguntarme por mi modo de vivir la vida, mis compromisos, mi fe.
‘.reacciones? Unas veces, quizá por apatía, cansancio, desgana… puedo responder: esto no es para mí, que lo haga otra persona, a eso yo no estoy llamado… El texto nos invita a pararnos, recapacitar y descubrir si tengo que tomar parte o actuar de una determinada manera, según el deseo del Padre.
¿Por qué Jesús dice estas palabras que pueden parecernos desconcertantes?: ‘Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios.

►Actuar desde la Palabra
Después de este tiempo de oración pido al Señor luz para responder a esta pregunta: ¿Señor, yo qué tengo que hacer? ¿Cómo es mi respuesta? ¿A qué modo se acerca más de los dos hijos que presenta la parábola?
Según lo que yo haya descubierto me comprometo con el Señor a ser más honesto, a vivir con mayor coherencia entre lo que digo y cómo actúo. A no vivir de una manera superficial mi propia vida.

Doy gracias por la riqueza de la Palabra de Dios. Siento que Jesús es el maestro de mi vida… pido la fuerza del Espíritu para caminar según la voluntad del Padre.