DOMINGO 2º DE ADVIENTO (6 de diciembre)

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♦ Texto para la oración
“En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virey de Galilea, y su hermano Filipo virey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: ‘Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus senderos, elévense los valles; desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios” (Lucas 3, 1-6)

♦ Comentario al texto
En los primeros capítulos del evangelio de Lucas aparecen los dos personajes: el Bautista y Jesús, como figuras contrapuestas en el modo de llevar adelante la misión. Juan será precursor y testigo que deja atrás lo viejo y anuncia lo nuevo que se va a hacer presente en Jesús. Juan proclama un bautismo de conversión, propio de la espiritualidad tradicional de Israel; el bautismo de Jesús será de ‘agua y espíritu’. La misión del Bautista queda enmarcada por las palabras del profeta Isaías: preparar el camino… para hacer posible que todos vean la salvación de Dios. Es decir: que toda criatura está llamada a la plenitud, que todo el cosmos camina hacia su plenitud. El Mensaje de Jesús, a lo largo y ancho del evangelio, nos hará entender que este camino hacia la plenitud, que es don de Dios, es a la vez tarea y responsabilidad del creyente. El Bautista, el hombre del desierto, anuncia la salvación cercana. Pero es necesaria la conversión y la colaboración personal. Esto implica, como dice Pablo en su carta a los Filipenses, el crecimiento en el amor.

♦ Momento de oración
-Preparad el camino del Señor. Tomo esta palabra del profeta para orar en este momento. Para que todos vean la salvación de Dios.

-Me dejo interpelar por esta Palabra. Pido al Espíritu profundizar más y más en la invitación del Bautista… Preparar el camino supone:
*Allanar los senderos… eliminar aquello que es obstáculo para la fe, la esperanza y el amor.
*Elevar los valles… salir de las simas de los vacíos y sin sentido, dejar los barrancos del desaliento y la desconfianza.
*Enderezar lo torcido… salir de las ambigüedades en las que nos movemos tantas veces.
*Igualar lo escabroso…nivelar con justicia las escandalosas desigualdades de nuestro mundo.
Realmente el Bautista propone un programa de vida y nos ofrece la certeza de la salvación que ha de llegar a todos. Esto es vivir con mayor coherencia mi cristianismo y así la salvación se hará visible a todos.
La pregunta que puedo hacerme es ¿cómo estoy yo dispuesto a preparar el camino? ¿cómo estoy dispuesto a descubrir los nuevos valores del evangelio y apostar por ellos?

En el año de la MISERICORDIA

El Padre, rico en misericordia, después de haber revelado su nombre a Moisés como ‘Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y pródigo en amor y fidelidad’ no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. En la plenitud del tiempo… él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor… Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios. (El rostro de la misericordia. Papa Francisco)