DOMINGO 34 T. ORDINARIO -Jesucristo Rey del Universo- (Domingo 26 de noviembre)

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Para entender esta palabra evangélica, Teresa de Jesús nos ofrece esta palabra orante: cómo decís que son vuestros deleites con los hijos de los hombres. Ahí la razón del conmigo lo hicisteis: “¡Oh Esperanza mía y Padre mío y mi Criador y mi verdadero Señor y Hermano! Cuando considero en cómo decís que son vuestros deleites con los hijos de los hombres, mucho se me alegra el alma. ¡Oh Señor del cielo y de la tierra, y qué palabras estas para no desconfiar…! ¡Oh que grandísima misericordia y qué gran favor tan sin poderlo merecer!… “Engrandece y loa mi alma al Señor” (Exclamación 7)

►Escuchar y acoger la Palabra
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuando llegue en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa a las ovejas… Entonces dirá el rey a los de su derecha: Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme´. Entonces los justos le contestarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber…?´ Y el rey les dirá: ´Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis´. Y entonces dirá a los de su izquierda: ´Apartaos de mí malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber…´ Entonces también estos contestarán: ´Señor, ¿Cuándo te vimos con hambre y no te dimos de comer…?´ Y el replicará: ‘Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de estos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo. (Mt. 25, 31-46)

►Iluminar la Palabra
Al final de la predicación de Jesús -antes de su pasión-, el evangelista Mateo pone en boca del Maestro esta gran parábola y nos sitúa ante una reflexión vital: seremos examinados del amor. La palabra hicisteis, está significando ese amor de obra y de verdad. A estas gentes que Mateo ha predicado, ha anunciado la Buena Noticia, les ha hablado de cómo ha de ser la nueva comunidad convocada por Jesús, les hace esta pregunta: Y vosotros ¿cómo habéis acogido y vivido la Palabra? en definitiva, ¿cómo habéis mostrado el amor? Toda la escena va dirigida a hacer entender esta verdad fundamental: nuestra relación con el Hijo del hombre, con Jesús, se juega en la relación con cada hombre y cada mujer, en sus situaciones concretas. De nuevo aparece la necesidad de estar atentos, despiertos y vigilantes para descubrir el rostro de Jesús en aquellas personas que pasan por nuestro lado necesitadas de consuelo, de pan, de acogida, de amor. ¿Cuándo te vimos…? se preguntan unos y otros. Jesús responde: cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.

►Orar y contemplar la Palabra
– Hoy me pregunto, Señor, si tú has pasado por mi lado y yo no te he reconocido… ¿Qué es lo que me distrae? ¿Cómo es mi mirada? ¿Por qué no te reconozco?
– ¿Hasta qué punto soy capaz de ver a Cristo en el prójimo?
– ¿Cuándo te vi, Señor, y cómo reaccioné?

►Actuar desde la Palabra
SEÑOR JESÚS QUE HAS AMADO HASTA EL EXTREMO concédeme descubrirte en lo que me rodea y actuar en consecuencia, con entrega y amor. Que quede en mi interior resonando la palara de Jesús: conmigo lo hicisteis.