DOMINGO 4º DE PASCUA – Domingo del Buen Pastor (Día 7 de mayo)

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El corazón del Buen Pastor no es sólo el corazón que tiene misericordia de nosotros, sino la misericordia misma. Ahí resplandece el amor del Padre; ahí me siento seguro de ser acogido y comprendido como soy; ahí, con todas mis limitaciones y mis pecados, saboreo la certeza de ser elegido y amado (Papa Francisco. 3 junio 2016)

►Escuchar y acoger la Palabra
En aquel tiempo, dijo Jesús: ‘En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él porque no conocen la voz de los extraños’.
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: ‘En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos, pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante. (Jn 10, 1-10)

►Pensar la Palabra
El Buen Pastor es una de las imágenes utilizadas por Jesús para hacer entender, a quienes le seguían, el significado profundo del que guía con autoridad, porque conoce a cada uno por el nombre, conoce todo lo que somos y todo lo que vivimos y necesitamos.
Yo soy la puerta, dice Jesús, el camino de salvación, de encuentro con el Padre. Y lo más importante del mensaje: yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante. La misión del pastor es cuidar de las ovejas y hacer que vivan y dar su vida por ellas. Ahí resplandece el amor del Padre como nos dice al comienzo el Papa Francisco

►Orar y contemplar la Palabra
-Busco un espacio de silencio, de serenidad. Puedo encender una vela, LA LUZ DE LA PASCUA, presencia de Jesús, Buen Pastor.
-Me pongo, junto a aquella multitud que escuchaba esta Palabra del Maestro. Jesús, hoy, me habla a mí y me dice: Yo soy el buen pastor que cuida y da la vida. Yo soy la puerta. Y me pregunto cómo Jesús es Buen Pastor para mí, cómo es la Puerta. Yo ¿escucho su voz? ¿Le reconozco? ¿Me siento reconocido / reconocida?
-Agradezco tanto bien recibido: ser acogido y comprendido, ser perdonado, ser elegido y amado.
-Continúo orando con las palabras del Salmo 22:
El Señor es mi pastor, nada me falta / en verdes praderas me hace recostar; / me conduce hacia fuentes tranquilas /y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo, / por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras, / nada temo, porque tú vas conmigo / tu vara y tu cayado me sosiegan.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan / todos los días de mi vida, / y habitaré en la casa del Señor / por años sin término.

►Actuar desde la Palabra
El Crucificado es el Resucitado. La Cruz de Cristo es gloriosa. El amor de Cristo vence sobre todos los odios y rencores… es un amor que sana, libera, rescata, pacifica. La cruz es el paso obligado para la meta que es la Resurrección. Por eso el mensaje permanente es: ‘No busquéis entre los muertos al que vive’. (Manuel S. Monge. Obispo)
*Con los ojos puestos en el crucificado-resucitado, descubrimos que Jesús nos ama hasta el extremo y me comprometo a amar con ese mismo amor, por la fuerza de su espíritu. Y, como él a buscar, a acoger, a presentar a Jesús, a todos los que lo necesitan, para que tengan vida y la tengan abundante.