DOMINGO 5º DE CUARESMA (2 de abril)

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Los cristianos no sabemos de la otra vida más que los demás. También nosotros nos hemos de acercar con humildad al hecho oscuro de nuestra muerte. Pero lo hacemos con una confianza radical en la Bondad del Misterio de Dios que vislumbramos en Jesús. Ese Jesús al que, sin haberlo visto, amamos y, sin verlo aún, le damos nuestra confianza.

Esta confianza no puede ser entendida desde fuera. Sólo puede ser vivida por quien ha respondido, con fe sencilla, a las palabras de Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida. ¿Crees tú esto?”.

►Escuchar y acoger la Palabra
En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron recado a Jesús diciendo: ‘Señor, el que tú amas está enfermo’. Jesús al oírlo dijo: ‘Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella’. Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba. Sólo entonces dice a sus discípulos: ‘Vamos otra vez a Judea’ (…) Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado (…) Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: ‘Señor, si hubieras estado aquí no hubiera muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá’. Jesús le dijo: ‘Tu hermano resucitará’. Marta respondió: ‘Sé que resucitará en la resurrección del último día’. Jesús le dijo: ‘Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?’. Ella le contestó: ‘Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo’ (…) Jesús viendo, llorar a Marta y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó: ‘¿Dónde lo habéis enterrado?’ Le contestaron: ‘Señor, ven a verlo’. Jesús, se echó a llorar. Los judíos comentaban: ‘¡Cómo lo quería!’ (…) Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba (…) Dijo Jesús: ‘Quitad la losa’ (…) Entonces quitaron la losa. Jesús levantando los ojos a lo alto, dijo: ‘Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado’ Y dicho esto, gritó con voz potente: ‘Lázaro, sal fuera’. El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: ‘Desatadlo y dejadle andar’. Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. (Jn 11 3-45)

►Pensar la Palabra
Estamos en el último domingo de cuaresma. En este camino hacia la Pascua, Jesús nos invita a un nuevo encuentro, esta vez, junto a la tumba de Lázaro. En los domingos anteriores hemos visto a Jesús como agua viva y como la luz del mundo. Hoy se nos presenta Jesús como la vida: Yo soy la resurrección y la vida.

Marta cree que Jesús debería haber evitado la muerte de su hermano. Se mueve enteramente dentro de las coordenadas de la vida física. La promesa de resurrección que le asegura Jesús decepciona a Marta. El último día está lejos. Quiere una actuación inmediata de Jesús.
La función de Jesús no es alargar unos pocos años más la vida física. Viene a darnos una vida plena. El don del Espíritu concedido al que da su adhesión a Jesús es un nuevo nacimiento a una vida plena, que no queda interrumpida por la muerte física.
Jesús proclama que la condición imprescindible para ver la gloria de Dios es creer. Creer que Dios es Vida y quiere comunicar por amor su vida a sus criaturas, los hombres.

►Orar y contemplar la Palabra
-Una mirada a Cristo resucitado: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá.
-La contemplación de este pasaje del evangelio me lleva a mirar al resucitado. La última palabra no es muerte, es vida.
-Pido a Jesús entrar en la experiencia de la Semana Santa con esta certeza. Creemos en un resucitado que nos promete: El que cree en mí, aunque haya muerto vivirá.

►Actuar desde la Palabra
Nuestro compromiso está en vivir y ayudar a vivir una vida digna, una vida en plenitud aquí en esta tierra. Y creer y anunciar que Dios es Vida