“El capítulo VIII de la constitución dogmática Lumen gentium –llegó a decir- es el documento más completo y sistemático que el magisterio conciliar de la Iglesia ha dedicado a la Madre de Cristo. Su ‘recepción’ en el cuerpo eclesial ha traído consigo una profundización y un enriquecimiento de la doctrina sobre la Virgen, que constituye uno de los frutos más logrados de la renovación teológica postconciliar” (JUAN PABLO II, Mensaje al XI Congreso Mariológico y XVIII Mariano 8.9.92)