Pope Francis gestures toward the crowd as he points out a statue of Our Lady of Fatima during his general audience in St. Peter's Square at the Vatican May 13. The pope prayed in front of the statue, present for the May 13 feast of Our Lady of Fatima. The statue is a copy of the original in Fatima, Portugal. (CNS photo/Paul Haring) See POPE-AUDIENCE May 13, 2015.

• Un cristiano sin la Virgen está huérfano. También un cristiano sin Iglesia es un huérfano. Un cristiano necesita de estas dos mujeres, dos mujeres madres, dos mujeres vírgenes: La Iglesia y la Madre de Dios

• La Virgen hace precisamente esto con nosotros, nos ayuda a crecer humanamente y en la fe, a ser fuertes y a no ceder a la tentación de ser hombres y cristianos de una manera superficial, sino a vivir con responsabilidad, a tender cada vez más hacia lo alto.

• Es una mamá ayuda a los hijos a crecer y quiere que crezcan bien, por ello los educa a no ceder a la pereza (que también se deriva de un cierto bienestar) a no conformarse con una vida cómoda que se contenta sólo con tener algunas cosas.