|
|
|
Santos y Beatos de nuestra Diócesis |
|
• • • |
| Santos |
| San Román (1910-1934) y San Manuel (1912-1934) |
|
El santanderino, Román Martínez, y el
campurriano, Manuel Seco, murieron mártires de la fe el 9 de
octubre de 1934 en Turón (Asturias).
Román
Martínez nació en la calle Cisneros de Santander el 6 mayo de
1910 y fue bautizado en la parroquia de San Francisco de la
capital. Sus padres se llamaron Román y Teresa. El padre, de
profesión militar, murió pronto, quedando la viuda al cuidado
del niño y de dos hermanos más pequeños.
Tomó el hábito como hermano de La Salle en el
año 1926 y recibió el nombre religioso de Hermano Augusto
Andrés. Quienes le conocieron lo describen como un educador
valiente y elegante. La elegancia espiritual y humana de una
personalidad firme, serena y decidida que no le permitió
apartarse del camino que Dios le había señalado. Así lo
manifestó en sus palabras la noche en que lo llevaron a la
muerte. A la pregunta: «¿Saben ustedes a dónde van?», Román
respondió: «Adonde ustedes quieran. Estamos preparados para
todo».
Manuel
Seco nació en Celada Marlante (ayuntamiento Campoo de Enmedio)
el 4 de octubre de 1912. Fue bautizado en la parroquia del mismo
pueblo. Sus padres Pío y Catalina formaron un hogar en el que
crecieron cinco hijos, cuatro chicos y una chica. Vistió el
hábito de Hermano en 1929 con el nuevo nombre de Aniceto Adolfo.
Recién estrenado su apostolado escribía a uno de sus hermanos
estas palabras: «No te puedes imaginar el gozo que siento por
poder enseñar el catecismo a los niños, que son tan amados por
Jesús y María». Fue un educador piadoso de mirada angelical
según afirman los que le conocieron y el más joven del grupo de
los mártires.
Fueron canonizados por el Papa Juan Pablo II
el 21 de noviembre de 1999, y su memoria litúrgica se celebra el 9 de
octubre. Han sido los primeros santos de nuestra diócesis en ser
canonizados, tras ser creada la Diócesis de Santander en el año
1754.
www.lasalle.org »
Consultar homilía de la fiesta
(9-X-2004) » |
| Beatos |
| Beato Jacinto Hoyuelos |
Nació
en Matarrepudio (Cantabria) el 11 de septiembre de 1914, de
padres cristianos ejemplares, don Flaviano Hoyuelos y dñª
Dalmacia González, quienes le bautizaron al día siguiente. Se
distinguió desde niño por su piedad y caridad, llevando a su
casa a los pobres y mendigos que se encontraba en la calle sin
alojamiento.
Tendría 9 años cuando sus padres se trasladan a Menaza,
pueblecito de Palencia, donde tuvo la suerte de dar con un
maestro excelente, don Rufino Bruno, que continuó la labor
comenzada por los buenos Hermanos Maristas, arraigando en el
alma de Jacinto ideas y principios sólidos. A este profesor
recordaba Jacinto siempre con gratitud y gran cariño. A los 16
años, hubo de abandonar la casa paterna y ponerse a servir de
labrador.
Por medio de su celoso párroco don Eleuterio Calderón conoció la
Orden Hospitalaria e ingresó en ella.
El 8 de septiembre de 1935,emitió en Palencia su Profesión
religiosa. A principios de 1936 hubo de trasladarse a
Ciempozuelos (Madrid). Allí era soldado de la quinta del 35 y
debía presentarse en la zona militar de Getafe, a donde estaban
adscritos los Hermanos comprendidos en este servicio militar, y
pasar luego a cumplir este servicio en la Clínica Militar de
Ciempozuelos. El 18 de septiembre de 1936 fue detenido por
varios enfermeros milicianos, que le incitaban a blasfemar, pero
al no acceder, lo maltrataron y condenaron a ser fusilado.
Llevado a las afueras de Ciempozuelos, en el puente de la vía
cerca de la estación, lo descolgaron ahorcándolo colocada una
soga al cuello, donde al caer, quedó estrangulado y dispararon
después contra él.
25 de octubre de 1992, Jacinto Hoyuelos González fue beatificado
por el Papa Juan Pablo II, junto con otros 69 compañeros. |
|
©2007 Diócesis de Santander
Pza. Eguino y Trecu, 1 - 39002 Santander Tfno: 942 365657 |
|
|