ENTREVISTA a la Hna. Mª Concepción Castro Barbero, Josefina de la Santísima Trinidad – Delegada Diocesana de Enseñanza

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¿Cuál es el cometido de la Delegación de Enseñanza?

El cometido fundamental de dicha Delegación es atender, cuidar, apoyar y velar por todo lo que tiene que ver con la enseñanza de la Religión en la escuela. Somos conscientes de la importancia de la formación religiosa en la educación integral de los niños y los jóvenes, una formación que abarca todas las dimensiones de la persona, de manera especial, la espiritual o trascendente. Por eso, una misión especial de dicha Delegación es velar para que esta educación integral se lleve a cabo y de la mejor manera posible. Y lo hace acompañando a los profesores que imparten la asignatura, proporcionándoles formación y preocupándonos por el cumplimiento de los programas curriculares en relación a dicha asignatura.

¿Con qué medios cuenta dicha Delegación?

Contamos con el apoyo incondicional del Obispado de Santander, no sólo a nivel económico o material, sino como apoyo y respaldo en la tarea que se desarrolla en dicha delegación.

También contamos con el apoyo y asesoramiento de las editoriales en todo lo referente a formación y materiales.

¿Cuántos profesores de religión hay en los diferentes centros religiosos?

En nuestra Diócesis hay unos 52 centros de enseñanza concertada, de los cuales tres son diocesanos. Teniendo en cuenta todos los centros, hay más de 500 profesores que imparten la asignatura de Religión.

De estos, unos 150 son profesores de Religión en centros públicos, tanto en Infantil y Primaria como en Secundaria.

¿Es alta la demanda de clase de religión en Cantabria?

Claro que lo es. Actualmente estamos en torno a un 79-80% de alumnos matriculados en la clase de religión.

¿Podemos hablar de una demanda suficiente?

No cabe duda. Que el 80% por cierto de los escolares de Cantabria asistan a clase de religión dice mucho acerca de los intereses reales de las familias en relación a esta asignatura. Y es más, aunque fuera menor esa demanda, no podríamos no ofertarla, porque estaríamos menoscabando la libertad de los padres a elegir. Es un derecho que no podemos obviar. Es una pena que hayamos llegado a esta situación. Igual que no se cuestionan el valor de otras asignaturas, que también son optativas, no debería cuestionarse el valor de la asignatura de Religión. Además, es un derecho que recoge la Constitución Española

¿Qué hace falta para ser profesor de religión?

Además de la titulación académica requerida por la actual legislación y por la Conferencia Episcopal Española, se valora el nivel de compromiso y la vinculación real a la Iglesia. El profesor de religión es más que un profesor. Un profesor de religión debería ser un testigo, un evangelizador. Una persona coherente que vive aquello que enseña y anuncia.

Para ser profesor de religión hay que tener vocación de servicio y una vinculación especial a la Iglesia diocesana.

¿Qué perfil trazaría del profesor de Religión en Cantabria?

Llevo poco tiempo al frente de esta Delegación y aún no conozco bien a todos los profesores, pero imagino que hay muchos perfiles. Me gustaría pensar que el perfil predominante es el de personas formadas y vocacionadas que, además de enseñar religión, viven su fe de una manera comprometida.

¿Desde la delegación se posibilita una formación permanente para los profesores?

Es uno de los servicios más importantes que se ofrecen. Hay que estar actualizados para poder responder de la mejor manera posible a los retos y desafíos de la educación y de la sociedad actual, tan cambiante en formas y metodologías. Y esta formación abarca aspectos metodológicos, didácticos, teológicos, bíblicos… y posibilita recursos para poder llevar adelante la tarea encomendada de la mejor manera posible.

¿Nos equivocamos si ponemos en paralelo la clase de Religión y la Catequesis?

Pues en principio, sí. La clase de religión se centra en lo meramente didáctico y académico. En clase de religión se transmiten conocimientos, contenidos que no dejan de ser base necesaria para la comprensión del mundo, del arte, de la cultura, de la literatura, de la historia en general.

La catequesis, en cambio, es un encuentro en la fe. Es un ámbito donde poder compartir la fe con otros, donde poder profundizar en aquello que creemos, donde prepararnos para seguir dando pasos en nuestro camino de fe.

Pero también es verdad que para ser buen profesor de religión hay que vivir aquello que se enseña. Por eso la coherencia entre lo que se enseña y lo que se cree y se vive debe ser fundamental.

 

Hablamos entonces de una asignatura crucial para la formación de la persona

Por supuesto que sí. Aporta cultura base para comprender la historia, la literatura, el arte… Aporta sentido a la vida de las personas. Aporta un horizonte de futuro esperanzador. Aporta respuestas a preguntas hondas y profundas que nos vamos haciendo en diferentes momentos de la vida. Y nos aporta unos valores que emanan del evangelio de Jesús, que buscan el bien del hombre y su realización plena, y que tienen que ver con la justicia, la solidaridad, la aceptación, el respeto…

 

¿Qué perspectiva hay para la enseñanza de la religión con el actual proyecto de ley?

Las expectativas no son muy esperanzadoras. Si hasta ahora la situación ha sido difícil, con este nuevo proyecto de ley será insostenible. Si la asignatura de Religión no cuenta para la nota media, y además no se ofrece otra asignatura alternativa a los que no la cursen, será una asignatura que cursarán «héroes», como han definido ya algunos a los alumnos de religión del futuro, si sale adelante dicha ley.

¿Es posible aún algún tipo de consenso?

Espero que sí. Esto es una guerra de ideologías que está atentando contra la libertad de las personas. Si se llevara a cabo no se estarían respetando ni la Constitución, ni los acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede. Y se estarían limitando los derechos de las familias a la hora de elegir cómo quieren educar a sus hijos, los hombres del mañana.

Si esta ley sale adelante, todos saldremos perjudicados. Las familias, los niños y jóvenes del presente, los adultos del mañana y la sociedad en general.