DOMINGO 5º DE PASCUA (19 de mayo)

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  • Leer y acoger la Palabra

Después de haber salido Judas del cenáculo, Jesús dijo: ‘Ahora se manifiesta la gloria del Hijo del hombre, y la gloria de Dios se manifiesta en él. Y si él manifiesta la gloria de Dios, también Dios lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros’. (Jn 13, 11-13. 34-35)

 

  • Iluminar la Palabra

El texto evangélico está tomado del comienzo del primer discurso de despedida del evangelio de Juan, después de haberles lavado los pies. Nos resuena aún el texto leído el día de jueves santo. La memoria de estas palabras programáticas de Jesús, la liturgia nos las trae ahora a este tiempo de Pascua. Jesús ha resucitado, y de Él se dice en el texto, en primer lugar: que Dios (Padre) y el Hijo son una misma cosa: es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él; a continuación, nos presenta el momento de la despedida -de este Jesús resucitado-, me queda poco de estar con vosotros; por último, el testamento del amor ofrecido a esta comunidad nueva que nace de la Pascua. Será la señal por la que conocerán que sois discípulos míos, que os amáis unos a otros. Además de que sólo el amor fortalecerá la comunidad: amaos unos a otros. “Si se quieren mutuamente con el amor con el que Jesús los ha querido, no dejarán de sentirlo vivo en medio de ellos. El amor que han recibido de Jesús seguirá difundiéndose entre los suyos” (Pagola)

 

  • Orar y contemplar la Palabra

Para este momento de oración busco un espacio de silencio… Sitúo la escena. Jesús acaba de lavar los pies a los discípulos y se dispone a cenar, por última vez con ellos. En ese momento Judas sale de la sala.

 

-Estoy ante la gloria de Jesús resucitado: Dios como el Padre.

-Me anuncia una presencia nueva en medio de mi comunidad, en medio de la iglesia. EL AMOR.

-Me habla de NOVEDAD: un mandamiento nuevo. Habla a los discípulos desde la experiencia. Ellos han experimentado el amor de Jesús: vosotros sois mis amigos. Junto a él han vivido la verdadera amistad.

AMISTAD significa acogida, cercanía, apoyo mutuo, comprensión, servicio.

-Miro mi vida de amistad con Jesús. ¿Cómo es mi experiencia? ¿Me he sentido amada / amado…? Sólo desde la experiencia del amor podré comenzar a amar.

-Pido a Jesús vivir y sentir esa experiencia de amor. Él me ha elegido para ser su amigo. ¿Lo siento así? ¿En concreto?

– ¿Cómo es mi amor a los demás? ¿Tiene la fuerza de la señal por la que me han de reconocer como discípula o como discípulo?

– Pido en oración: Señor, Jesús, que yo ame como tú quieres que ame.

 

Decía el Papa Francisco en la oración del ángelus en el año 2013:

La fraternidad tiene necesidad de ser descubierta, amada, experimentada, anunciada y testimoniada… Por más grandes que sean nuestros límites… estamos invitados a robustecer las manos a fortalecer las rodillas, a tener valor y a no temer, porque nuestro Dios nos muestra siempre la grandeza de su misericordia.

Manifiesto al Señor mi deseo de comprometerme a vivir en ese amor de discípulo, con toda la novedad que nos propone el evangelio.