DOMINGO 25 DEL TIEMPO ORDINARIO (Día 25 de septiembre)

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A lo largo de su trayectoria profética, Jesús insistió una y otra vez en comunicar su experiencia de Dios como “un misterio de bondad insondable” que rompe todos nuestros cálculos. Para contagiar a todos su experiencia de ese Dios Bueno, Jesús compara su actuación a la conducta sorprendente del señor de una viña. Hasta cinco veces sale él mismo en persona a contratar jornaleros para su viña. No parece preocuparle mucho su rendimiento en el trabajo. Lo que quiere es que ningún jornalero se quede un día más sin trabajo. (Pagola)

►Escuchar y acoger la Palabra
En aquel tiempo dijo Jesús a los discípulos esta parábola: ‘El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo… Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno. El replicó a uno de ellos: Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tu envidia porque yo soy bueno? Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos’ (Mateo 20, 1-16)

►Pensar la Palabra
Los últimos serán los primeros y los primeros los últimos. En estas enseñanzas de Jesús, que nos viene presentando el evangelista Mateo, hoy toca reflexionar sobre un tema importante: ¿Quiénes son los primeros y quiénes los últimos en esta nueva comunidad? Jesús, de nuevo, acude al lenguaje simbólico de la parábola, para hacer entender a sus discípulos, y hoy a nosotros, que los criterios del reino, los criterios de la nueva comunidad son distintos a los del mundo. La bondad supera a la justicia. Y señala muy claramente cuál es la actitud de quien no entiende este modo de proceder: ¿O vas a tener tu envidia porque yo soy bueno? Nos lleva a preguntarnos cómo distribuimos nosotros el orden jerárquico, a quiénes damos la primacía, cuáles son nuestros sentimientos cuando alguien nos pasa por delante. ¿Tenemos el criterio de Jesús o manejamos un criterio mundano?

►Orar y contemplar la Palabra
Pido al Señor un corazón limpio y abierto para acoger esta palabra. Y, después de leer esta reflexión que me habrá ayudado a meditar la Palabra de Jesús, intenta situarte entre los trabajadores que, después de su jornada… reciben el pago de su trabajo. Contempla la escena y pregúntate ahora: ¿Qué siento, si yo me encuentro entre los que han sido contratados al amanecer? ¿Qué siento, si soy de aquellos que pasan gran parte del día en el paro, buscando algún amo que les contrate? ¿Cómo juzgo en uno y otro caso al dueño de la viña?

►Actuar desde la Palabra
Durante la semana intento vivir con mayor consciencia y descubrir cuáles son mis movimientos internos en situaciones como ésta que nos presenta Jesús.
¿Cómo todo esto me ayuda a entender que en la comunidad de Jesús los últimos serán los primeros y los primeros últimos?
¿Cómo han de ser mis actitudes como discípulos de Jesús?