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♦ Texto para la oración
“Excelentísimo Teófilo: Muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: ‘El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor’. Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: ‘Hoy se ha cumplido esta escritura que acabáis de oír’. (Lucas 1, 1-4; 4, 14-21

♦ Comentario al texto
El texto que se proclama este domingo del evangelista Lucas está formado por dos párrafos bien distintos. El comienzo del evangelio, donde el autor explica el modo de proceder para llevar a cabo la recopilación de los hechos de la vida de Jesús, y, por otra parte, lo que el autor señala como la manifestación de la misión de Jesús que ha sido anunciada por Isaías y hoy se ha cumplido. ¿Y cuáles son los signos? El anuncio del Evangelio a los pobres, la libertad de los cautivos, la curación de todas las cegueras, la libertad de aquellos que sufren cualquier tipo de opresión. Será la tarea más importante de Jesús. Resuenan de nuevo aquellas palabras del Éxodo: Dice el Señor: he escuchado el clamor de mi pueblo y voy a liberarlo.

Nos pone de relieve este texto, al igual que la primera lectura, la fuerza que tiene la Palabra de Dios para el creyente. La lectura pública y comunitaria de la Palabra crea la comunidad y renueva nuestra fe. De ahí la respuesta al salmo: Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.

♦ Oración con el texto
Una vez que he comprendido algo más el texto, por medio del comentario. Vuelvo de nuevo a la lectura silenciosa y contemplativa del mismo, en su segunda parte. Y repito en mi interior: Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.

-Contemplo a Jesús, en pie, para hacer la lectura de la Palabra. Saboreo el texto, Jesús se hace consciente, acoge y anuncia la misión a la que ha sido enviado: Me ha enviado para anunciar el evangelio a los pobres… a anunciar el año de gracia.

-Saboreo estas palabras: qué quiere decir Jesús sobre sí mismo cuando se siente enviado a esta misión. Jesús ha escuchado el clamor de su pueblo, siente sobre sí las pobrezas, las esclavitudes, la falta de sentido y viene a anunciar una novedad: Hoy se ha cumplido esta escritura que acabáis de oír.

*Esto también es verdad hoy, si cada uno de nosotros pone las manos en esta tarea que inicia Jesús en la sinagoga de Nazaret.

En el año de la Misericordia

La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud. “Dios es amor” … Ese amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jesús. El rostro de la misericordia. Papa Francisco, nº 8) La misericordia de Jesús no es sólo un sentimiento, ¡es una fuerza que da vida, que resucita al hombre!… La misericordia de Dios da vida al hombre, le resucita de la muerte. (Papa Francisco. Ángelus, 9 de junio 2013)

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