Con motivo del Miércoles de Ceniza, el obispo de Santander impondrá la ceniza a los fieles durante una misa que se oficiará a las 18,30 horas en la catedral.

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Con motivo de la celebración, este 17 de febrero, del Miércoles de Ceniza, el obispo de Santander, monseñor Manuel Sánchez Monge, impondrá la ceniza a los fieles durante una misa que se oficiará a las 18,30 horas en la catedral.

En este mismo templo, se celebrará también la misa con el rito de la ceniza a las 11,00 H y en ambas Eucaristías se respetarán todos los protocolos establecidos por las autoridades sanitarias con motivo del COVID-19.

Así el rito ha sido adaptado a la pandemia de la Covid-19 y se impondrá la ceniza dejándola caer sobre la cabeza de los fieles y no en la frente, como es habitual.

Así lo harán los sacerdotes siguiendo las indicaciones marcadas por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del Vaticano, que ha adaptado este rito a las restricciones sanitarias, para evitar contagios por el coronavirus.

Normalmente, la imposición de la ceniza se realizaba en la iglesia, con los fieles haciendo una fila para que el cura antes de poner la señal de ceniza en la frente, dijera algunas de estas dos frases: «Arrepiéntete y cree en el evangelio» o «polvo eres y en polvo te convertirás».

Sin embargo, este año, en vez de repetirlo personalmente a cada persona, el sacerdote lo dirá solo una vez y dirigiéndose a todos. El sacerdote deberá usar gel para desinfectarse las manos y con la mascarilla perfectamente colocada cubriendo adecuadamente boca y nariz, tomará la ceniza y la dejará caer sobre la cabeza, sin imponerla en la frente ni mediar palabra.

El nuevo modo de proceder para la imposición de la ceniza, ha sido recogido por la Conferencia Episcopal Española (CEE) en un subsidio preparado por el secretariado de la Comisión de Liturgia.

Se inicia la Cuaresma

Con el Miércoles de Ceniza, la Iglesia inicia el ciclo litúrgico de la Cuaresma, “un tiempo de conversión de los corazones”.

En las misas de este miércoles, después de la lectura del Evangelio y de la homilía, se bendice y se impone la ceniza obtenida, según la tradición, de los ramos de olivo y similares, que fueron bendecidos en el Domingo de Ramos del año anterior. La Iglesia universal recuerda que este miércoles, es día de ayuno y de abstinencia para los fieles católicos.

Con el Miércoles de Ceniza se comienza la Cuaresma, un tiempo de “conversión y de solidaridad”, pero también un tiempo de “peregrinación interior” hacia Dios, que es la “fuente” de la “caridad y de amor a los hermanos”.

La Cuaresma es un “momento favorable” de “escucha” de la Palabra de Dios, de preparación y de memoria del Bautismo y de “reconciliación con Dios y con los hermanos”, a través del sacramento de la Penitencia;

Asimismo, este ciclo previo a la Pascua es propicio para realizar las tres prácticas penitenciales a las que la Biblia y la Iglesia conceden “un gran valor: la oración, la limosna y el ayuno”.