“Conviene profundizar un poco en este pasaje del Evangelio para entender mejor a Jesús y a María, y también para aprender de María el modo correcto de orar. María, propiamente, no hace una petición a Jesús; simplemente le dice: “No tienen vino” (Jn 2,3). María lo deja todo al juicio de Dios. En Nazaret, entregó su voluntad sumergiéndola en la de Dios: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38). Esta sigue siendo su actitud fundamental. Así nos enseña a rezar: no querer afirmar ante Dios nuestra voluntad y nuestros deseos, por muy importantes o razonables que nos parezcan, sino presentárselos a Él y dejar que Él decida lo que quiere hacer. De María aprendemos la bondad y la disposición a ayudar, pero también la humildad y la generosidad para aceptar la voluntad de Dios, confiando en él, convencidos de que su respuesta, sea cual sea, será lo mejor para nosotros”

(BENEDICTO XVI, Homilía, 11 de Septiembre de 2006. Vísperas marianas en la basílica de Sta. Ana de Alttöting)

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