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En comunión con la Iglesia Universal, animada y guiada por el Papa Francisco, un nutrido grupo de Enfermos, Familiares, Voluntari@s, Profesionales Sanitarios, Agentes de Pastoral la Salud, Consagrad@s y capellanes, nos hemos dado cita el domingo 12 de Junio a las 5 de la tarde en la Catedral de Santander para celebrar la Eucaristía del Jubileo de los Enfermos y personas con discapacidades funcionales.

Allí, presididos por nuestro Obispo y Pastor, Don Manuel Sánchez Monge nos hemos concentrado delante de la puerta de la Misericordia. Tras el saludo, se efectuó la monición y la lectura de la primera parte de la Parábola del Hijo Pródigo y después todos oramos.

Así, como el Hijo Pródigo, nos hemos puesto en camino y hemos entrado en la Catedral para vivir esta gran jornada. Al realizar este sencillo y profundo gesto, hemos hecho realidad lo que nos decía el Papa Francisco al hablar del Jubileo de la Misericordia: “Las habitaciones de los Hospitales, cuando los enfermos son conscientes del amor incondicional de Dios, son lugares de Jubileo”. Todos juntos como la gran familia de la Pastoral de la Salud de la Diócesis hemos ido entrando cantando en la Catedral que queremos ser misericordiosos como el Padre.

Seguidamente, hemos recordado el regalo que en nuestra vida de fe es el Bautismo y hemos recibido el agua bendita que el Obispo nos ha esparcido.

Después hemos escuchado las lecturas que nos hablaban de Misericordia: la primera el arrepentimiento del Rey David tras su pecado de dar muerte a Urias, uno de sus soldados y quedarse con su mujer, Betsabé. En la segunda San Pablo en la carta a los Gálatas nos contaba su transformación y nos decía: “YO YA NO SOY YO, ES CRISTO QUIEN VIVE EN MÍ” y en el Evangelio.

En el Evangelio, Jesús se dejaba amar por una pecadora y cuando los Fariseos se extrañan de la conducta de Jesús respecto de la mujer, Él les contesta que porque se siente muy perdonada ama más y le despedía con esta frase: “MUJER, TU FE TE HA SALVADO, VETE EN PAZ”.

Nuestro Obispo en su homilía nos ha recordado este gran regalo de Dios, y como nosotros, los seres humanos, somos capaces de lo mejor y lo peor, pero que Dios jamás se cansa de perdonarnos.

En la celebración jubilar, hemos renovado nuestra fe, hemos tenido presente las necesidades de nuestro mundo y de nuestra Iglesia, hemos contribuido solidariamente con la creación de Becas escolares en los colegios diocesanos y hemos presentado todo lo que nos ayuda a caminar y a vivir con alegría la fe en el mundo de la salud y de la enfermedad junto con el Pan y el Vino.

Tras la comunión, hemos rezado juntos la Oración del Jubileo de la Misericordia, hemos dado Gracias a Dios por todo lo vivido, hemos cantado a la Virgen de Lourdes, Nuestra Patrona, y el Obispo nos ha regalado la Bendición Solemne de este Jubileo especial.

La celebración acabó agradeciendo a la Delegación de Pastoral de la Salud y a la Hospitalidad Diocesana Nuestra Señora de Lourdes la preparación y la animación de la Eucaristía.

Ahora a todos los participantes nos toca dar testimonio de la Alegría de la Buena Noticia del Evangelio, de la Esperanza y de que se pueden superar las dificultades que nos salgan al paso en el mundo de la Salud y de la Enfermedad, en los Hospitales, Residencias y domicilios de nuestra Iglesia Diocesana y de nuestra Iglesia Universal.

(Iñaki Mardones, Delegado Diocesano de Pastoral de la Salud y Equipo)

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