La Dra. Lydia Jiménez González, directora general del Instituto Secular Cruzadas de Santa María, ha analizado hoy miércoles en los Cursos de Verano de Santander de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” la “llamada a la interioridad” en Teresa de Jesús, donde ha destacado que en 2015 Santa Teresa ofrece “nuevas lecciones de antropología para el hombre posmoderno”.

En su intervención, la presidenta del comité organizador del reciente Congreso Interuniversitario “Santa Teresa de Jesús, Maestra de Vida” y consejera del Pontificio Consejo de la Familia, ha señalado que el hombre es “freudiano, corto en deseos auténticos, y está adormilado con el opio del bienestar o desmadrado en sus impulsos”.

Así, ha asegurado que “el hombre no ha sido hecho para reprimir sus deseos sino para realizarlos infinitamente”, una cuestión que “Teresa muestra”. Aunque, ha matizado, “hay que examinar los deseos para distinguir las alegrías auténticas de la falsas”.

En este sentido, Jiménez González ha señalado la importancia de “promover la pedagogía del deseo”, como propuso en 2012 Benedicto XVI basado en “aprender o reaprender el gusto de las alegrías auténticas de la vida” y a “no conformarse nunca con lo que se ha alcanzado”.

De esta forma, la directora general del Instituto Secular Cruzadas de Santa María, ha abundado en que “las alegrías auténticas son costosas de adquirir pero profundas y duraderas; las falsas son inmediatas, fáciles, prometen y no dan, al final, sino vacío y asco”.

Al respecto, en su ponencia, en la que ha analizado las siete moradas de las que habla la santa de Ávila en su obra “El castillo interior”, Jiménez González ha señalado que “Teresa ha aprendido a discernir las verdaderas alegrías y a no conformarse con lo alcanzado”.

Al inicio de su intervención, la ponente ha mostrado la oración, al igual que Santa Teresa, “para conocerse de verdad”. “La interioridad del hombre tiene algo de sagrado; conocerse de verdad es saberse persona amada por otra Persona, y esto solo se da en la oración”.

Igualmente, una vez conseguidas “ciertas virtudes”, Jiménez González ha alertado del “riesgo de acomodarse”. “Es nuestro mayor peligro, el aburguesamiento y mediocridad, ser como el joven rico del Evangelio”.

En su recorrido por las moradas de Santa Teresa, la directora general del Instituto Secular Cruzadas de Santa María se ha detenido también en la “sexta morada” en la que Teresa de Jesús describe los doce años de su vida “más difíciles”. Es la época de las fundaciones, “la feroz oposición” que tuvo, las enfermedades y, sobre todo, “la noche del espíritu, sequedad, desolación e incomprensión de sus directores espirituales”.

Lydia Jiménez no lo ha dudado: “Conclusión: es necesario el crisol del sufrimiento que purifica para unirse a Dios, para desearle más y más y, así, agrandar la capacidad del corazón, como solía decir Benedicto XVI siguiendo a san Agustín”.

Sobre los éxtasis de Santa Teresa, la ponente ha relatado que “tienen el sello de la autenticidad: son indelebles, llenos de majestad y soberanía, pues transforman el alma haciéndola humilde, caritativa, fuete, llena de paz, lúcida mentalmente”. “No son alucinógenos, como los que suele buscar el hombre de hoy, buscador de emociones, sino que Teresa ofrece verdades, por que también el hombre busca la verdad”, ha afirmado.